17 diciembre 2009

Él sabía que nada sabía

Esta historia comienza cuando Nasrudin llega a un pequeño pueblo en algún lugar lejano de Medio Oriente. Era la primera vez que estaba en ese pueblo y una multitud se había reunido en un auditorio para escucharlo. Nasrudin, que en verdad no sabia que decir, porque él sabía que nada sabía, se propuso improvisar algo y así intentar salir del atolladero en el que se encontraba.
Entró muy seguro y se paró frente a la gente. Abrió las manos y dijo:
-Supongo que si ustedes están aquí, ya sabrán que es lo que yo tengo para decirles.
La gente dijo:-No… ¿Qué es lo que tienes para decirnos? No lo sabemos ¡Háblanos! ¡Queremos escucharte!
Nasrudin contestó:-Si ustedes vinieron hasta aquí sin saber que es lo que yo vengo a decirles, entonces no están preparados para escucharlo.
Dicho esto, se levantó y se fue.La gente se quedó sorprendida. Todos habían venido esa mañana para escucharlo y el hombre se iba simplemente diciéndoles eso. Habría sido un fracaso total si no fuera porque uno de los presentes -nunca falta uno- mientras Nasrudin se alejaba, dijo en voz alta:
-¡Qué inteligente!Y como siempre sucede, cuando uno no entiende nada y otro dice “¡qué inteligente!”, para no sentirse un idiota uno repite:.
Y entonces, todos empezaron a repetir: “¡si, claro, qué inteligente!”-Qué inteligente.-Qué inteligente.Hasta que uno añadió:
-Si, qué inteligente, pero… qué breve.Y otro agrego:-Tiene la brevedad y la síntesis de los sabios. Porque tiene razón. ¿Cómo nosotros vamos a venir acá sin siquiera saber qué venimos a escuchar? Qué estúpidos que hemos sido. Hemos perdido una oportunidad maravillosa. Qué iluminación, qué sabiduría. Vamos a pedirle a este hombre que dé una segunda conferencia.
Entonces fueron a ver a Nasrudin. La gente había quedado tan asombrada con lo que había pasado en la primera reunión, que algunos habían empezado a decir que el conocimiento de Él era demasiado para reunirlo en una sola conferencia.
Nasrudin dijo:-No, es justo al revés, están equivocados. Mi conocimiento apenas alcanza para una conferencia. Jamás podría dar dos.
La gente dijo:-¡Qué humilde!Y cuanto más Nasrudin insistía en que no tenia nada para decir, con mayor razón la gente insistía en que querían escucharlo una vez más. Finalmente, después de mucho empeño, Nasrudin accedió a dar una segunda conferencia.
Al día siguiente, el supuesto iluminado regresó al lugar de reunión, donde había más gente aún, pues todos sabían del éxito de la conferencia anterior. Nasrudin se paró frente al público e insistió con su técnica:
-Supongo que ustedes ya sabrán que he venido a decirles.
La gente estaba avisada para cuidarse de no ofender al maestro con la infantil respuesta de la anterior conferencia; así que todos dijeron:
-Si, claro, por supuesto lo sabemos. Por eso hemos venido.
Nasrudin bajó la cabeza y entonces añadió:
-Bueno, si todos ya saben qué es lo que vengo a decirles, yo no veo la necesidad de repetir.Se levantó y se volvió a ir.
La gente se quedó estupefacta; porque aunque ahora habían dicho otra cosa, el resultado había sido exactamente el mismo. Hasta que alguien, otro alguien, gritó:
-¡Brillante!Y cuando todos oyeron que alguien había dicho “¡brillante!”, el resto comenzó a decir:-¡Si, claro, este es el complemento de la sabiduría de la conferencia de ayer!
-Qué maravilloso-Qué espectacular-Qué sensacional, qué bárbaroHasta que alguien dijo:
-Si, pero… mucha brevedad.-Es cierto- se quejó otro-Capacidad de síntesis- justificó un tercero.Y en seguida se oyó:-Queremos más, queremos escucharlo más. ¡Queremos que este hombre nos de más de su sabiduría!
Entonces, una delegación de los notables fue a ver a Nasrudin para pedirle que diera una tercera y definitiva conferencia. Nasrudin dijo que no, que de ninguna manera; que él no tenia conocimientos para dar tres conferencias y que, además, ya tenia que regresar a su ciudad de origen.La gente le imploró, le suplicó, le pidió una y otra vez; por sus ancestros, por su progenie, por todos los santos, por lo que fuera. Aquella persistencia lo persuadió y, finalmente, Nasrudin aceptó temblando dar la tercera y definitiva conferencia.
Por tercera vez se paró frente al publico, que ya eran multitudes, y les dijo:
-Supongo que ustedes ya sabrán de qué les voy a hablar.
Esta vez, la gente se había puesto de acuerdo: sólo el intendente del poblado contestaría. El hombre de primera fila dijo:
-Algunos si y otros no.En ese momento, un largo silencio estremeció al auditorio. Todos, incluso los jóvenes, siguieron a Nasrudin con la mirada.Entonces el maestro respondió:
-En ese caso, los que saben… cuéntenles a los que no saben.Se levantó y se fue.

23 noviembre 2009

Si quieres cambiar al mundo, primero cambiate a ti mismo

1- Volvéte vegetariano. Asi estarás evitando que muchos animales sean asesinadosinjustamente para la satisfacción de tu paladar y si llevás este mensaje a otros ,mucho mejor!!
2-No utilices ropas ni accesorios hechos de cuero , ni de ningún elemento que le haya costado la vida a un animal.
3-No apoyes los circos que utilizan animales para sus shows. Hay muchas otras opciones de entretenimientos y tipos de circos muy profesionales en donde nadie tiene que sufrir para que otros se diviertan.
4-No apoyes los zoológicos. Hay otras formas de estar en contacto con la naturaleza como las reservas ecológicas y otros sitios en donde los animales no están enjaulados para satisfacer la curiosidad de algunos humanos insensibles.
5-No compres animales. Los animales no son un objeto comercial. Si querés tener una mascota podés adoptar un perro o un gato callejero que no tiene otra opción para vivir mas que la compasión de alguna persona sensible. Todos los animales son iguales ,no cambia en nada la situación por ser de alguna raza en particular ,siempre van a ser tus compañeros si les das afecto.
6-No utilices productos que sean probados en animales . Hay muchas marcas que no experimentan en animales ,sólo es cuestión de informarse.
7-Apoya los proyectos de cuidado de los animales y el medio ambiente y hacé difusión en tu barrio ,trabajo ,escuela, etc. Esto despertará el interés de muchas más personas si lo hacés con constancia y seriedad.

25 septiembre 2009

La risa en el ómnibus

Para recordar que podemos transformar cada momento de nuestra vida, con el simple hecho de cómo lo afrontamos. Podemos resistirnos o entregarnos, vos que elegis?

19 septiembre 2009

El punto azul

En febrero de 1990 la sonda Voyager 1 se encontraba más allá de la orbita de Saturno, a más de 6000 millones de kilómetros de la tierra, a petición de Carl Sagan, la Nasa le dio la orden y la sonda echó un último vistazo a casa, una foto, en ella nuestro hogar apenas se distingue de las estrellas de fondo, es, como dijo Carl Sagan, "ese pequeño punto azul pálido", desde allí no parecemos tan importantes, más bien insignificantes dentro de nuestro universo...